
Virginia se murió en el medio de la vida. Tenía una boca impúdica, manos blancas y una intuición capaz de sorprender.
El sorprendido más, el más de todos sorprendido fue Rafael.
Estaba justo en trámites de seducirla. Trazaba un plan, copiaba todos los movimientos mientras le iban creciendo las ganas y el deseo.
Pero no pudo llegar, nunca cazó sus manos blancas.
Ni esa boca virginia, esa boca Virginia que no lo deja dormir.
Llora.
El pobre Rafael llora y se lamenta "…nunca le dije de mi amor; nunca termino nada" . Llora. Nunca. Rafael. Termina.
Termina, Rafael. Ella tenía una intuición capaz de sorprender.
Fin
* En la foto Rita Haywort (h). Del album by Lucía