Ediciones Orillera es un sello de autor creado en 2009.
Desde entonces se editaron seis títulos de ficción -poesía y relato- y vamos por más...
Solicitalos a orillera@gmail.com o al teléfono 02954-414695
Santa Rosa, La Pampa de Argentina. Envíos a todo el país e Iberoamérica.


miércoles 15 de febrero de 2012

Costumbres


Eusebio Ceferino Enrique fue Comisario en la última Dictadura Militar.

A Quique le gusta la buena cocina.

En el mayo de entonces, los lunes a las 13 hs, su señora lo esperaba con spaguettis al dente, salsa de cuatro quesos, para cuando venía de torturar.

El martes tocaba matar en tiroteo y vuelta a las 14 hs para un clásico: lomo a la pimienta.

Los miércoles de ronda. Sin horario. Fast food.

Jueves picana y escargots; viernes paté y paté, en fin...

Y así lo jubiló la democracia.

Quique descansa la cabeza mientras pesca pejerreyes en “La redonda”. Disfruta de la paz de esa laguna y les enseña secretos de carnada a los tres nietos.

Eusebio; Ceferino y Enrique son hijos de la hija robada.

Quique pesca. Cuando el balde se llena con su botín plateado, ahí nomás abre, arranca la columna de los peces, les corta la cabeza, los limpia y regresa feliz.

Ahora en la cocina manda él.

* En Menta (Ediciones Orillera 2009)

* Foto de web


sábado 7 de enero de 2012

Inés vuela igual



Hace días que no escribo en el cuaderno- pensó Inés- y ahora que me puse, me olvidé de la mitad de las historias que guardaba en la cabeza. Tenía razón mi profesor de letras cuando dijo... si no se crea todos los días un espacio físico y uno en el tiempo, nunca se logra. Hay que dejar que la porción oriental del cerebro se pierda en imágenes y busque, relacione, encuentre las asociaciones más audaces y particulares. Hay que bucear los límites de uno mismo hasta el borde de la sin razón, o más allá... Entonces, la parte occidental de la cabeza las trae, las procesa, la vuelve a su lugar y –a diferencia de la locura- uno regresa a la realidad con ese resultado. Ahí está el trabajo: volcar, escribir, corregir, crear en el tiempo y el espacio.
No importa tener una idea o saber cómo termina, importa la búsqueda. Importa el viaje que hace avanzar al relato como si fuera el tendido de las vías de un tren… Ejercicio constante, tesón y aún así, solo una mínima parte de los que lo hacemos, puede lograrlo.

Y yo que no puedo siquiera empezar el cuaderno… Jamás podré abordar la ficción - pensó Inés mientras se rascaba el ala derecha .

* Inédito
* Ilus de Nicolás Gouny

martes 6 de diciembre de 2011

Postal de fin de año


La plaza está tranquila. Tal vez esa, única hora de soledad entre las 7 y las 8. Las motos, los jóvenes, la policía... rugieron, bailaron, bebieron. Ya casi no rondan y ese silencio es como una señal para que vuelvan: Palomas y abuelos. En el banco verde que tiene tallado un corazón con flecha están los cinco. Simón nació en el 34 y usa gorra de frisa aunque sea verano: "... lo que ataja el frío ataja la calor ", les dice cada vez y cada vez vuelven a señalarlo; Valerio vino del Piamonte con 4 años, llegó al oeste en tren, luego de que una familia desconocida lograra el permiso para que lo bajaran del barco. Solito, con zapatillas nuevas y una carta. Ramón es profesor de geografía, el más joven; clase 43. Raúl y Gaspar son hermanos, viudos, panaderos, anarquistas. Raúl es francés y Gaspar, no. El quinto podría ser mi papá, ferroviario, alegre y con bigotes. Mi papá de 81 con su camisa prendida hasta el último botón del cuello y el peine fino en el bolsillo. Podría ser él, contando cuando robaba las gallinas a la suegra y la invitaba a almorzar para no sentirse tan culpable; riendo a carcajadas, proponiendo el número para el billete ganador, el gordo de la lotería de fin de año. Pero no es, no es el 57, su número, el que saldría luego y no es papá porque está muerto. También podría ser Traful, apodo de Ricardo que mejor ni les cuento o Tito o el Perro Fernández, Pechito, Palacios... cualquiera de ellos podría ser, de los que ya no están… pero es Rocío, la nieta fresca, la nieta de todos. El pasado, el presente, el futuro en la plaza y en la vida. El corazón con flecha se ilumina y se lee lo que quieras: to love, i love, my love…


¡Felicidades!

sábado 3 de diciembre de 2011

Mudanzas


Diecinueve. Diecinueve mudanzas.
Javier se tomó las tarde libre y fue a caminar. Estaba muy el otoño y, después de la pelea con su tercera esposa y la decisión de quedarse con el cuadro azul ( ¡el cuadro azul!) a cambio de entregarle el caballito egipcio, quería pensar.
De este último matrimonio no había hijos pero tenían dos perros.- “¿Habrá régimen de visitas para perros? “- se preguntaba el primer pensamiento de Javier en caminata. “Voy a extrañar a los perros”.
Su padre era director de coros , peleador y nómade y Javier, huérfano de madre a los tres años, siguió a cuánto coro Usted conozca en toda la región del sur de América del sur.
“Diecinueve mudanzas, sin contar las propias, tampoco son tantas”. Tercer pensamiento de Javier, en esa tarde de buen otoño.
Estuvo tranquilo, recordó la casa de la esquina y los agudos de Doña Sofía en el coro de la Iglesia en San Julián. Volvió un par de veces sobre la idea de cómo recomenzar la vida sin los perros y miró el reloj. Se estaban acabando tarde libre, caminata y otoño. Se estaban acabando en el momento justo en que recordó los agujeritos que dejan los clavos en las paredes. .. y se sentó a llorar.

* En Menta.

martes 1 de noviembre de 2011

El ciclo del agua


Nació del deshielo. De ese correr líquido derretido por un calor.
Entonces fue una gota: Infancia tierna de agua dulce. Juventud de charco en charco; sudor salado con trabajo y viajes.
Un matrimonio apasionado y húmedo que luego fue tormenta.
Chubascos varios.
No fue decididamente arrastrada por corriente alguna, pero sí se le pueden asignar varios naufragios. Y varios hijos: cristalitos azules.
María tiene una vida transparente. Es decir que se puede saber –
saber- la vida de María, siguiendo un ciclo de agua.

* En Menta. Ediciones Orillera 2009.-
Agotado ( En proceso de re-edición)

jueves 22 de septiembre de 2011

Saudades


Miró el cielo de Sao Pablo y pensó que casi se parecía al de Buenos Aires. En realidad, pensó en ella y auque sabía que no estaba allí, ese cielo le trajo su recuerdo. Cada mañana muy temprano, Octavio dedica dos horas rigurosas a escribir su tesis, y rara vez permite un pensamiento diferente. Es consciente de que su cabeza tiene iguanas, sapos y culebras, pero también guarda mariposas, y extraños seres de alas transparentes. Esa música, ese rocedepétalodebichodepatas, se lo llevó hasta el final de su tiempo demañanadetesisdetrabajo, para pensar en ella. Ella qué quién sabe; ella que parpadea en el mismo momento; ella que lo abrazó dos veces en endospaísesendosencuentros, que fueron suficientes. Para alejarse, Octavio acude a una culebra y en realidad Buenos Aires de alto solo es techo y no cielo….Pero nada funciona. Ella ha vuelto a parpadear y el amor cruza países y destinos. Perdido. Perdido se abandona y se deja. La recuerda con plenitud y abre a su pelo, a su estatura, al calor de los abrazos, a esa boca…Ya la recuerda entero, Octavio, completamente entero y tomado por el cielo de San Pablo le escribe: Estás acá, en mí y te recuerdo, quiero saber saber saber… ¿de qué otro modo puedo amarte?

domingo 18 de septiembre de 2011

Ana María del Valle de los Milagros

Ana María del Valle de los Milagros es dura para llevar y ser llevada. Difícil de sostener y comprender. Tiene un jardín con jazmines de cabo largo, raíces profundas y mucha margarita sedienta. Así y asá como las plantas regar, le gusta irse: viajar y comprender.
Cuando Ana María del Valle de los Milagros vuelve, no menos de tres alelíes murieron, una baja en el rosal , tal vez hormigas.... Entonces la densa llora copiosamente, copiosamente copiosa llora, hasta el mismísimo reverdecer.
¿Quién cuánto sufren plantas del jardín del Valle de los Milagros? ¿Quién? ¿Cuánto?¿Sufren?.
No hay marca de agua que indique el -ese- que indique el punto para comprender.

Fin
* En la foto la flor de sombra de toro. Blog "Renovales" FR

miércoles 7 de septiembre de 2011

Una flor en la ventana




Cada día le deja una flor en la ventana. A veces la trae de su jardín, otras veces la roba por el camino pero nunca nunca se olvida. Las preferidas son las violetas porque la planta de su casa está muy grande, su flor es noble, perfumada y se mantiene fresca mucho tiempo. También puede ser que le deje un narciso o una margarita. Las margaritas son tan bellas. El martes arriesgó y dejó una marimonia. El tema de las marimonias es que tienen pétalos demasiado finos y no sea cosa que hasta que él abra y la tome para ponerla en agua, ya esté marchita. Por las dudas no repitió.
Eva tiene una casita de barrio con un jardín abarrotado de cosmos, geranios, dalias y mucho verde de flores populares y baratas. Vive sola y trabaja clasificando botones según el agujero, en una mercería del centro. Hasta allí va cada día siguiendo el mismo camino. El camino que pasa enfrente de esa ventana. Lo vió salir dos o tres veces, alto, moreno, levantandosé el cuello de la gabardina y ni siquiera sabe su nombre. Poco. Poco y nada sabe de él y de su vida pero a Eva no le importa. Uno puede imaginarlo todo a partir de un gesto; inventar mil historias que ni siquiera se escriban. Eva, yo ... ya somos dos que pueden prescindir de las palabras y dejar, simplemente, una flor en la ventana.

* En Menta. Ediciones Orillera 2009

martes 23 de agosto de 2011

Himno nacional del hongo


María Margarita junta hongos. Munch, María Margarita Munch se llama, como el pintor de El grito." ...Oíd mortales / el grito sagrado / libertad / libertad ...dice el himno nacional argentino, no el noruego como Munch, el pintor de lo que respira de lo que siente de lo que grita " libertad / libertad / libertad..." . La Munch, María Margarita, es argentina aunque junte hongos en Oslo, en Paris y en Berlin.
Los hongos son variados y algunos se comen, hay chiquitos y otros amarillos y otros con sombrero como el de la chica que los recoge. Vean.
Margarita se enamoró y se fue a por el amor y no a por los hongos aunque después los juntare, juntara, juntará. También juntare, juntara, juntará con su amado pero ese es otro tema. Libertad / libertad / libertad.
De tal cuento que los hongos, los gritos y el amor, son universales.

jueves 11 de agosto de 2011

Seguir el hilo

Rosana piensa. Sentada en el cordón de la vereda,mira una caravana de homigas y las deja pasar. Es una metáfora demasiado fácil. Es más- las hormigas están en el mundo para que los poetas escriban canciones y sonetos;tal vez alguna fábula en esos días de poca inspiración. Rosana piensa. A veces sube al techo del galpón de herramientas y desde allí, mira las copas de los fresnos y los deja pasar. Hay mucha redacción para el árbol. El árbol que nos da la cuna y el cajón, la mesa, la silla, el papel, el lápiz. Plantemos árboles....Ahora tiende ropa mojada y cuelga una camiseta de Tomás al lado de las medias. Y los deja pasar. De pronto, Rosana piensa que no hay que cortar el hilo de la memoria. Agrega que son las mujeres las que tiran los hilos de la memoria. Se esfuerza para que este pensamiento no pase: El hilo de la memoria. El hilo de la memoria. El hilo de la memoria. Rosana se detiene pero tenemos que seguir el hilo...

* En Menta. Ediciones Orillera 2009

viernes 3 de junio de 2011

Bicicletas


Es primavera en México. María Guadalupe se levanta la pollera con una mano y con la otra, sostiene una sandía herida de muerte. Se sienta en la vereda -como casi todas las tardes de sol -y come y mira.
¡ Y cómo mira !
No andan muchos charros a esa hora, pero pasan una que otra bicicleta.
La bicicleta de la infancia la lleva a Guadalupe con trenzas florecidas; mejicanita Lupe con ojos llenos de aridez ; de sol; de frutas y de historias cruzadas por revolucionarios con botines.
La bicicleta que conduce a María Guadalupe adolescente, es con canasto arriba. Y en el canasto va un hijo de piel oscura y seca.
Pasan la bicicleta del trabajo vendiendo cucuruchos de melón y ají; pasa un hombre rodado ; pasaron una tía cuyo marido Don José, es mariachi... y poco más.
Lentamente se escurre la sandía y puede verse la primavera en México. Puede verse, lentamente, la vida de María Guadalupe pasando en bicicleta.

Fin

* En Menta. Ediciones Orillera 2009. Foto de web

sábado 5 de marzo de 2011

Conversación y circunstancia


( a los pies de Teresita)

Era una larga mesa.
Arriba mantel y platos amarillos. Abajo, pies. De izquierda a derecha: zapatos de empresario; mocasines marrones y tres pares de sandalias sin talón. Enfrente , dando la vuelta y sin contar los de charol en la cabeza/ zera / cera, más calzado más, bien lustrado y alguna que otra hebilla.
Así se encontraron ella y él.
Los pies de Teresita eran suaves y ese día, estaban cansados de tanto sostener. Habían decidido volcar, salirse y golpeteaban piso mientras el pescado con salsa margarita, llenaba mencionado y amarillo plato.
Mencionado este desnudamiento, describiré el enfrente: él. El en chancleta, apoyadas sus plantas sobre el cuero; él, que rara vez se hunde en la arena, que solo suma y sigue y suma y suma.... De botamanga para abajo, él que se estira y sin querer, roza la suavidad de césped, la suavidad de espuma, la piel de los cansados dedos, uñas, talón, empeine...roza la suavidad de Teresita.
Confundidos zapatos conversaron toda la noche.
Conversación y circunstancia.
Y colorín amarillo, cuando el pescado con salsa margarita terminó en postre y en café y en copa de champagne, los cuatro pies se fueron juntos.

* Foto presentación de " Minúsculas" en la casa natal de Olga Orozco.

jueves 24 de febrero de 2011


Ediciones Orillera con " Minúsculas" y " Menta" están a disposición en la preciosa librería-editorial Eterna Cadencia http://www.eternacadencia.com/home.asp en Honduras 5574. Palermo. Buenos Aires. Argentina.
No dejen de ir, es un lugar imperdible y además, si compran estos libros ayudarán con las próximas ediciones.
¡Se ruega difundir y recomendar!
¡Muchas Gracias!
* Minúsculas: Relatos de ficción de Adriana Lis Maggio, bellamente ilustrado por Azul de Corso.
* Menta: Historias cotidianas, como núcleos para abrir e imaginar la propia historia. Adriana Lis Maggio

martes 15 de febrero de 2011



Contatori per sito
contadores web


* Todos los textos publicados en el blog pueden ser utilizados, mencionando la fuente. Aquello que no tienen referencia externa -texto y/o imagen- pertenecen a la responsable del sitio.

miércoles 2 de febrero de 2011

Erre con erre


Renata rebelde. Ya de pequeña subía al techo y desde allí miraba el mundo. Renata descubre América. Tierrraa. Hace y deshace, piensa, anhela. Renata anhela desde el techo. Sube y cada vez mira un nido vacío, el sol, su cabeza que gira. Renata triste, se preparó un trago con azúcar morena y jenjibre, armó un cigarro de tabaco fresco y subió. Epa. El techo estaba ocupado. Epa. Había... Roberto, ¿no te acordás ?.

- No. El techo es mío, si te vas bajando...dale.
-Mirá esa nube, se te parece, cambia de aire cada tanto y se infla como vos

-No. Si te vas bajando...
-Sos linda, se huele rico... Soy el hijo de Mercedes, la hermana de la abuela Margarita, ¿te acordás?
-Ah. Es jenjibre lo que sentís, querés?
-Si
-Si
y Renata y Roberto se quedaron compartiendo techo y varios.
Epa.
( ¿Se podía con los primos?)

lunes 1 de noviembre de 2010

Retrato de peón

Se puede dibujar un peón usando el trazo mismo que marca el horizonte. Mañana con mate amargo puesto, pocas palabras y ojos negros. Ladran los perros cuando recorre aguadas y revisa la tierra rompiendolá en las manos (lá). Demasiado seca este año. Si señor.

La llanura pampeana en el entorno y una mujer que amase, descogote gallinas y esté. Esté y que este y oeste y el sur para caer la tarde y el norte del peón esta mujer aunque nunca se lo pueda decir.

Sabe lo propio del campo siempre ajeno para ganarlo así, de a pedazos: cada año suma la mejor vaca y tiene otro hijo que crece con la huerta.

Hay su olor en el aire, humo de piquillín… Eso, esos escasos datos hay y pongalé guitarras (lé) y fin. Ya lo tiene al peón.

Sí señor.

* En Menta. Ediciones Orillera. 2009 * En la foto, Mario.


jueves 21 de octubre de 2010

Cavilaciones de la naranja


De tanto no hacer nada, hice un agujero. Otro agujero negro. Encima no encuentro las cosas porque decididamente no las busco. Puseme me mi me ma mo no ni me mima mi mamá. Me disperso. Otra vez:puseme a leer y se trataba de una tortuga enferma que vomitaba rojo. Y asi no se puede, entonces mejor caminar por el mar pero acá no hay mar y no me ahogo. Nada, entonces. Nado no, porque no hay mar.Ni. La palabra que no había que decir nunca, la descubrió él y la deletrea sin piedad, acto por el cual desaparezco. No. Como es una metáfora, estoy igual y no quiero pero estoy. Igual. Tiesa. Soy. Es. Es agosto sin viento por lo que no volaré ni volareme hasta quien sabe cuándo. Tampoco.Me animo pensando que septiembre queda cerca más, irremediablemente sé, aunque mejor no lo supiera, que todavía va a helar. Hiela. Fija. Plantada temprano nunca seré naranja.

viernes 10 de septiembre de 2010

El amor en los tiempos... del mensaje de texto




Lunes:
*¿Salimos?
*Dale.
*A las ocho por tu casa.

Cine. Vino blanco con pescado al vapor con finas hierbas. Amor y vivimos juntos tres semanas

Martes (de tres semanas después)
*¿Miramos una peli en casa?
*Dale.
* Traete una de acción y pizza.

Cine en video. Cerveza con muzzarella doble. Amor y vivimos juntos cuatro semanas.

Miércoles (de cuatro semanas después)
*Esta noche tengo asado con los muchachos.
*¿A qué hora volvés?
*Temprano. No me esperes.

Jueves (al día siguiente)
*Anoche estuve en tu casa. Lavé los platos .Me corté con una copa.
*Sangré. Sangré. Sangré. No viniste.
*Te llamo.

Viernes (inmediato)
*No llamaste ayer.
*¿Todavía te sangra?
* Adiós.

Sábado
-Sin crédito

Domingo (otro número)
*¿Salimos?
* Ok.
*A las ocho por tu casa.

* En Menta. ediciones Orillera. 2009


sábado 24 de julio de 2010

Un mar de...Elena

Elena teje y llora por todo. Tiene las lágrimas redonditas como falsas perlas que ni de vidrio son, ¿de resina?… tal vez. Mira tele y llora con esos programas que cumplen sueños sencillos; cuando la abuela Ignacia del barrio Villa Palito encontró a su perro perdido; cuando el conductor del noticiero ¡casado de hacía tantos años! se divorció de la cantante de Las morochas del Toboso; con la novela de las seis, la novela de las siete,… Un día estuvo con los ojos mojados desde que empezó la señal de ajuste, a la madrugada, escuchando a un niño vestido de gaucho que- poniendo su mano en el corazón – gritaba:
“Oidtttt mortales// el gritooo sagrado // Liillllibertaaaad, // libertaaad, lllliiiiiibertaddd”! , hasta la noche, con la repetición de imágenes de un asalto a mano armada que tres jovencitos perpetraron en el Banco Catalán. Pito catalán.- Tan jóvenes, murmuraba Elena en medio de su llanto de resina. Y tejió entera una bufanda de dos metros quince, sin contar los flecos.
De pequeña, juntaba huevos en la chacra de la abuela- no la Ignacia que encontró al perro, otra, otra que no salió nunca por televisión- , juntaba huevos de gallina y se trepaba a los tamariscos para ver si venía el carro del lechero. También fue a la escuela N º 14 hasta séptimo grado y a un baile de fin de año con Orquesta en vivo. Cuando cumplió trece, se murieron sus padres y una hermana en un accidente de colectivo -línea de media distancia- de regreso de la ciudad, al campo. Desde entonces vive solita mi alma. Ahí nomás, a los pocos días de la desgracia, mirando la tevé, aprendió a tejer con punto santa clara derecho-revés-derecho-revés-...y encaminó su vida. Ahora teje y llora. Por todo llora, tranquila y contenta de llorar !.

Fin

martes 6 de julio de 2010

Esmeralda migra


Esmeralda ya tenía pico de años y unos rulos tan enrulados que parecían sikus. Rulos como flautas de pan para sacarles musiquita. Igual esto no es lo importante en Esmeralda, ni esos ojos verdes nominales son lo importante, ni su origen, pero su destino. Vivía en una ciudad pequeña con una plaza central, una farola en cada esquina y pocos edificios de alto. El molino de la ciudad no andaba, los trenes que venían a la ciudad, no andaban y todo el tiempo alguien prometía que los iba a hacer andar pero no andaban. Anden!!! Andariola. Anderete. Andosos mentirosos!. De tal modo que a Esmeralda le crecían las ganas de migrar. Muy ganas de migrar. Muy migrar. Migrar muy, pero le faltaba coraje (todavía) por lo que decidió trazar un plan.
Cada tarde, sentada urgente enfrente de la fuente de la plaza central, dibujaba un mapa de viaje y anotaba cositas: En angelado alado subir y dar tres vueltas. Paris será una fiesta. Llevar brújula, pan y cantimplora. Carta para el abuelo, escribir. No tirar boleto hasta bajar del tren. Gomín de bicicleta y solución transparente. Broches. En angeladado alado subir y dar dos vueltas….Asi trazada, planeada, plantada, contra todos los pronósticos que hicieronlé las calles y las bocacalles, los vecinos y los bocavecinos de su (mi) (la) ciudad, Esmeralda migró.

domingo 4 de julio de 2010

La granja de Olinda


Olinda tiene una granja desde hace seis años. Se llama " La granja de Olinda". Claro. Tiene una gallineta japonesa cubierta de plumas blancas y cortas que si no fuera por el pico, sería un caniche. También tiene un llamo - que llamo, dice Olinda-... le digo vení llamito que te hago un mimito y él viene, baja su cabeza, la sube y yo le doy un terrón de azúcar" .
Olinda llegó a la montaña hace seis años nada más pero sabe que encontró su lugar en el mundo. Tiene un huerto con zanahorias baby ( sí, en el mundo hay zanahorias baby y chorizo bombón...) lechugas de varios colores y un almácigo hexagonal que en cada cara tiene una hierba distinta: cilantro, orégano, perejil romero, salvia, menta, ciboulette y una plantita verde con hojas que parecen una estrella federal que la hacen sonreír (con pocito en los cachetes), cuando la señala.
Una periodista le hizo una nota en la radio y Olinda contó esto y mucho más.... tengo patos amaestrados. ¿Cómo es eso? - preguntó la voz de la radio- . Les hago clap clap con las manos: vamos, vamos y ellos me siguen adonde voy. Son muy guardianes y vuelan bajito, como yo. Risas de todos y fin de la nota de " La granja de Olinda" que funde en el programa con una canción de Sandro. Amén.

* Foto cosecha 2009

jueves 24 de junio de 2010

Septiembre y Octubre


Los dos tenían 5 años. Septiembre, Octubre, un mes de diferencia y nada más. Ella trenzas como la china del cabo Sabino y él, nariz aguileña como Jakaroe.
Luego vino - o siguió- la vida.
Primaria, secundaria y ahí otra vez, vecinos de banco: Septiembre le hacía los dibujos y Octubre resolvía la regla de tres simple. Simple. Secundaria, terciario y la universidad. Septiembre pintó paisajes espinudos, hacía escultura de chapa, mientras Octubre "ubreaba" ( del verbo ubrear como soñar, volar, amar...) . Un día, él se apareció con aquel cuadro en dónde un río seco mojaba apenas, el borde de una boca. Desmejorado septiembre sin lluvia, sin flor; pálido y seco como ese cuadro río. Ocubre ni que si ni que no, le brindó caricias y remedios escasos que no lo detuvieron ni contuvieron y ¿vieron? se marchó.
Luego siguió la vida.
Octubre ubrea bajo y Septiembre, desnudo, con la cabeza verde, anda por las calles perdido como un loco. Una pena que nunca pasara nada en esos meses; a veces pienso que si se tocaban más allá del borde del cuadradito de los calendarios de... hubieran formado una familia.

jueves 17 de junio de 2010

Preludio y fuga


De como este niño rubio y tímido, cambió su vida.
De como tenía siete hermanos y una abuela viva. Tres niños eran rubios -como él- y cuatro, morenos- como el padre-. Cinco iban al comedor escolar, uno trabajaba en las calles y el número siete, estaba roto porque fumaba paco. De como hay otro niño más del mundo que se rompe por el consumo de paco. Paco, paco, paco.
De como la madre se esmeraba en que, al menos seis, salieran adelante. Lunes lavar; martes planchar; miércoles coser; jueves vender; viernes recoger; sábado comprar; domingo preparar.
De como el rubio llegó hasta la Orquesta y sopló. Y sopló y sopló y sopló. Saxofón y diálogo de vientos para un preludio y fuga de Bach. Sonaba extraordinario. Se convirtió en un rubio extraordinario. Sopló extraordinario.
De como la música es extraordinaria y provoca una fuga.
Preludio y fuga.
De como este niño rubio y tímido cuya vida cambia, nos puede cambiar.

* En Menta. Ediciones Orillera 2009
* Foto UNICEF, en Crítica digital.

domingo 30 de mayo de 2010

Viajar en beso

Camila viajó en pies, varias veces. Una, cuando el papá la subió a sus empeines y bailaron tango en la fiesta de la tía Mary; otra, cuando de igual modo, la cruzó toda la avenida Uruguay. Viajó en bicicleta con Tomás, los dos con las caras contra el viento dando vueltas en la rotonda de la fuente. En tren no, en tren nunca viajó Camila por que ya no hay. La novia del padre le contó que eso es lindo, que los trenes tenían camarotes para dormir y un comedor en donde te servían té con tetera de porcelana / pero no se ve/ yo no sé por qué... (Igual Camila mucho no le cree y se resiste a quererla como la quiere el papá). Viajó en tractor con su padrino Marcial, en caballo solita , trotando con Negro hasta la tranquera, en auto, en colectivo, en la caja de la camioneta del abuelo de Rocío, en auto ¿dije?... pero nunca había viajado en beso.
Ese día estaba enojada, no tenía limpia la camiseta negra con esqueleto de pescado y se tuvo que poner otra, se subió a la combi como cada mañana ( en combi también viajaba) con trompa, se sentó contra el vidrio y apoyó el cachete. No lo vió subir, no lo conocía, no nada no nada no nada pero él fue derecho al asiento libre de su lado y le dijo hola, me llamo Salvador ... y le dio un beso que la llevó directo hasta la escuela, de regreso de la escuela, a la sala, al comedor, al dormitorio, a la escuela, de regreso de la escuela, a la sala...


sábado 22 de mayo de 2010

El hipocam(pop) pampean(op)

Un poeta dijo que La Pampa es un viejo mar. Pasaron años, versos, tamariscos. Rodaron cardos y los vientos sureños llevan al cielo barriletes con cola y polen de jarillas. Un antropólogo con anteojos y sombrero escarbó las arenas para encontrar coral, el esqueleto de alguna sirenita o cualquier otro indicio. La Victoria con trenzas nadó entre peces que nunca aparecieron (… vaya a saber qué aguas, qué corriente templada se la llevó tan lejos). Arenas incesantes, dijo Olga la Maga, mientras cambiaban de lugar los médanos. Médanos vivos. Olga viva. Viva Olga de arenas incesantes… El teodolito de aquella Margarita, midió el desierto y un brujo Juan le puso vino, niebla y miles de conjuros a tan supuesto mar. La barda también tuvo su poeta y su manglar costero. Repiten las guitarras. Repiten, repitieron, repetirán. La identidad es polvo suspendido por el viento .Todo lo tomo, lo leí, lo escucho, lo sé, lo he recorrido, lo veo, lo repaso, lo creo, lo harto creo y sin embargo, dudo. Esta madrugada, cansada de insomnio y de horizonte plano, me tiré a lo profundo. Al centro mismo de la tierra en picada, para tener respuesta o paz. La corroboración del caldén y de lo quieto, la de lo mismo y viejo, la cebolla del zorro….El silencio, una trutruca de la nada y ya. Sin embargo (¡o por fortuna!), pleno de azul y fucsia; de sal , erguido y con ojos sin brújula… encontré un hipocampo.


* La Pampa es un viejo mar. Ricardo Nervi. Música Alberto Córtez.
* " Yo nací con vosotras, incesantes arenas...Olga Orozco.
*" la cebolla del zorro..." en El Bautista de la Rinconada. Edgar Morisoli. Música Lalo Molina.
*" ...trutrucas..." en La rendición de Manuel. Julio Domínguez, el Bardino.

* En Minúsculas. Ediciones Orillera. Junio 2010
* Recorte de diseño de hipocampo en http://www.azuldecorso.com.ar

sábado 24 de abril de 2010

Leer y compartir


Los blogs www.orillera.blogspot.com y www.losyurumies.blogspot.com están llegando a las 50.000 -cincuenta mil!!!- visitas, para festejarlo ya está en marcha el Certamen para libros de cuento y poesía (publicados entre 2005 y 2010). Para escritores y editores de iberoamérica.
Los libros recibidos serán donados a las bibliotecas populares
" Teresa Pérez" de Barrio Escondido e Ingeniero Luiggi, ambas de La Pampa.

* Colaboran: El merendero; Rock y Noticias, el bloque del PJ a través de la diputada Patricia Lavín; las bibliotecas mencionadas, artistas plásticos y muchos amigos más. ¡GRACIAS!

miércoles 14 de abril de 2010

Producción de sentidos


Paulita era el otoño. El otoñísimo mismísimo. De pequeña quería ser veterinaria para ver quién vivía adentro de un huevo de perdiz.

Una perdicita! -le decía Joaco- pero ella no se conformaretería nunquis con esa respuesta. Creció un poco y pensó que tal vez podría estudiar malabarismo mismo, para revolotear en el aire mariposas y flores. Pero finalmente se hizo diseñadora de ropa de mujer. Dibujaba bombachas de tul con lunares y bombachas con lunares solamente. La contrató una empresa extranjera de los Estados Unidos de América del Norte , líder en corpiños y en enaguas y Paulita se fue a dibujar lunares por todo el capitalismo yankee.

¿Y el huevo de la perdiz? -le preguntó en carta escrita a mano,enviada por correo postal certificado, su amigo de la infancia-.
Acá estaba el huevo y no lo piso-dijo.

Y nunca más se supo de la vida de Paula. Ayer, recibí un paquete que venía de Praga. Un mago amigo que tengo por el mundo me mandó de regalo lunares de interior, que van debajo de la falda y en la etiqueta había una Paula malabareando flores!. Era el otoño mismo! La perdiz que dibuja! Reconocírreconocerete siempris su sello comercial y no me importa que se inunde el mercado. Hay otoños y hay Paulas marcando diferencias.

* OTONIALA. Original de Azul de Corso.www.azuldecorso.com.ar

lunes 29 de marzo de 2010

Más o menos por ahí, en un día que pudo ser cualquiera...


El beso- no primero sino único- comenzó cuando los dos eran niños pequeños. Ella buscaba agua en el desierto con una vara de dos puntas y él, trenzaba tamariscos para coronarla. Jugaban a rodar cardos; a adivinar de qué pájaro era el nido que se veía tan alto; a investigar sapos y a contar mariposas de alas no amarillas (porque todas las mariposas corrientes llevan alas amarillas).

Más o menos por ahí, un día que pudo ser cualquiera, sus bocas se encontraron.

Un beso largo que atravesó la sequía del treinta y su olor a vinchuca, la inundación de Urre Lauquen, la muerte del Julio y del Tucán los perros y alguna que otra cosa. Persistió la humedad, ese rocío de playa y un gustito como de arroz con leche, mientras todo pasaba.

Más o menos por ahí, en un día que pudo ser cualquiera, sus bocas se encontraron.

Relámpagos, tormentas, aguaceritos con siesta, tortas fritas, niños hasta una vacación en la montaña fría pasó, y todavía se siguen besando.

jueves 18 de febrero de 2010

La vida secreta de Hilario


Hilario usa un delantal azul, como de cocinar (pero no es de cocinar) para que el polvo de las cajas no le ensucien ni la panza ni el pecho. Trabaja en la libreria " El petiribí colorado" , que vende libros hermosos para niños y para grandes además de ofrecer lápices con punta ya sacada, gomas de borrar con sabor y muchos artículos más. Hilario, con un carrito como de ferrocarril ( pero no es de ferrocarril) traslada libros de aquí para allá, apila cajas y ordena papeles. En un rinconcito del depósito hay una mesa con un termo colorado como el petiribí
( pero no es el peti...ya saben) y una fuente de plástico que siempre trae de su casa con torta casera o chipá. A las menos cuarto y a las y media, se toma dos recreos y unos mates calientes. Después, sacude las migas del delantal y se dirige a ordenar la estantería llena de pliegos de papel. Ahí te quiero ver. Es su lugar preferido. Le en-can-ta tocar la textura del papel barrilete que le recuerda su infancia; a-do-ra descubrir los colores nuevos de las cartulinas, los papeles de forrar, el araña verde, el araña rojo...pero de-li-ra con los estampados que tienen dibujos de vacas con terneros, vuela, lucha y defiende a los buenos con los héroes y despliega su vida secreta por cada rollo de papel. Ayer, mientras Camila buscaba unos libros de cuentos, me asomé y lo ví des-lum-bra-do frente a una multitud de pequeñas Saras Key
" Vuelven" , me dijo sin ninguna timidez ni titubeo...vuelven y continuó acomodando la pila como si nada.

martes 16 de febrero de 2010

Otra luz

La casa de la esquina, que otrora fue zapallo, ha sufrido modificaciones. No solo se fueron los hijos que escupían carozos de ciruela por la ventana, sino que también se murió Oliverio, el ovejero alemán. De aquellos carozos crecieron árboles y uno de ellos, precisamente el que nació de la ciruela remolacha, se hizo grande grande grande. También se murió la abuela; Juan Pedro-el sobrino que había venido a vivir a la esquina mientras iba a la facultad- no se recibió de nada, pero se fue. Mientras se iba, crecieron un paraíso sombrilla y tres duraznos briscos, esta vez, producto de los carozos sacudidos en la vereda junto con las miguitas del mantel.
En la vereda, precisamente, rodeando al ciruelo (Helo al ciruelo) de carozo remolacha, crecieron geranios varios, un aromo y un olivo. (La verdad que Juan Pedro hubiera podido recibirse en todo ese tiempo... pero no. En fin, tampoco es que la vida sea ir hacia a un solo sitio)
Luego de la muerte de Oliverio hubo divorcio, visita de la tía del campo, tres novios, novietes noviecitos... de los cuales uno perdura pero vive en su casa.
Taza, taza, cada cual en su.
La tía sumó madreselvas al jardín, reinas de la noche y ruda. Ruda contra la mala suerte. Antes de irse compró un jamón crudo entero, que nada tiene que ver con el jardín pero, ¡nos gustó mucho!
Taza, taza, cada cual a su...
La casa de la esquina se fue vaciando de familia y llenando de verde, de pájaros, de frutas, de aromas, de raíces, de hojas, de sombras. Abrimos ventanas nuevas y apareció otra luz.
Otra luz.
Otra luz.
La casa de la esquina, que otrora fue zapallo, se convirtió en la casa de la luz.

miércoles 10 de febrero de 2010

Una niña de otra dimensión


La veo sentada en el borde de la vereda con una pollerita azul y un gorro de lana. Pícara. Curiosa. De la mano derecha sale un piolín con globo y por los alrededores anda el gato. Apenas un segundo y ya está saltando. La niña. Ahora corre con el globo atrás del gato. Nombra un árbol y el árbol aparece, dice cosas a media lengua, a media voz y canta. Entonces se ilumina la tarde, las nubes se disuelven, canta el árbol, canta el globo, canta el gato. La pollerita azul está bailando y gira con la niña; con las hojas de otoño se forma un remolino y todos vuelan: La niña las hojas el globo la pollerita azul. El remolino trepa y trepa y el viento se hace brisa y pluf. Sobreviene la calma. En la vereda solo queda su gorro de lana. Cuando vuelven todos los del barrio para saber para buscar para hablar para encontrar para denunciar para teorizar para escandalizar para dramatizar para …para cuando vuelven, la niña ya está lejos y a salvo del mundo. Con las cosas que nombra, con el árbol, con el globo y su gato, perfectamente instalada en otra dimensión.

* Foto Hija China

lunes 25 de enero de 2010

Mora

Mora no espera nada de la vida. Vive.
Tiene un departamento lleno de objetos y cositas. De tanto y cuanto, lo más curioso de describir es el balcón.
Un verano ahorra para la playa y en el tren, conoce a Pedro. Hacen el amor, pasan las vacaciones; después te llamo.
Mora regresa al departamento y mientras controla la campanilla del teléfono, hace plantas. Ya tiene menta, orégano, laurel. Tres clases de helecho, lechuga amarga, pimientos.
El invierno pasado ganó una beca en Madrid, conoció a Roberto. Hizo el amor, los estudios; después te llamo.
Ahora tiene arándanos, brotes de soja y una granada de jardín.
Demora la campanilla del teléfono . De Mora es el balcón. Granero del mundo.

Fin
* En la foto una flor de barba de chivo. FR de " Renovales"

martes 12 de enero de 2010

Mi papá rodeado

El nos rodea,
nosotros lo rodeamos,
ellos lo rodean,
nosotros lo rodearemos,
él nos rodeará.

De afuera hacia adentro, lo rodeaba un pueblo. Un pueblo chiquito que tenía una estación de ferrocarril y enfrente, una farmacia. En esa farmacia se conseguían caramelos de miel y ungüentos para las picaduras de arañas. También allí vivían cuarenta y tres canarios, dos cardenales más tres cotorras celestes. A la estación de trenes la atendía Bigotes (mi papá) y a la farmacia Ojos Verdes (mi mamá).
De afuera hacia adentro lo rodeaba un pueblo, lo rodeaba una casa de paredes gruesas y piso de pinotea. En la cocina de esa casa había una estufa a leña y una caja fuerte de bronce con las iniciales: FEMESA. Se cocinaba puchero de gallinas, huevos fritos con arroz y revuelto de tocino.
De afuera hacia adentro, lo rodeaba un pueblo, lo rodeaba una casa, lo rodeaba un traje azul. Un traje de pantalón, chaqueta y una gorra con visera de plástico duro, también azul. Azul marino. Siempre llevaba un pañuelito en el bolsillo trasero del pantalón y un peine de dientes finos en el bolsillo de adelante. Impecable.
De afuera hacia adentro, lo rodeaba un pueblo, lo rodeaba una casa, lo rodeaba un traje, lo rodeaba un cuerpo ancho, con una espalda erguida que le daba porte de actor. Era actor mi papá. Empleado de ferrocarril y actor de obras de teatro que se ponían en escena en los circos. Así combinaba la actividad de cambista relevante, de estación en estación, de pueblo en pueblo, de acuerdo fuera el circo.
De afuera hacia adentro, lo rodeaba un pueblo, lo rodeaba una casa, lo rodeaba un traje, lo rodeaba un cuerpo, lo rodeaba un corazón. Un corazón sencillo, inocente, grande. Tan sencillo, tan inocente, tan grande que hace poco dejó de funcionar. Tan, tan, talán, talán.
De afuera hacia adentro, lo rodeaba un pueblo, lo rodeaba una casa, lo rodeaba un traje, lo rodeaba un cuerpo, lo rodeaba un corazón, lo rodeamos todos y eso es todo mi papá.

*Mi papá Bigotes cuando era un joven actor.
*El 15 de enero cumpliría 83 años, pero hace tres que se murió y yo lo extraño.

jueves 10 de diciembre de 2009

El destino del chancho. Un testimonio.


Nací en la chacra de Rossato, un señor más gordo que mi mamá pero de buen corazón. Justamente, gracias a esa sensibilidad, me dieron a la familia Pérez ya que mi madre me quería comer. Tenía sólo dos días pero Jorgito, el hijo menor, se preocupó de alimentarme y así crecí sano y fuerte. Era raro vivir con los Pérez. El cuarto que me dieron tenía piso duro y por más que escarbé, nunca hice un pozo. Tampoco tenía charcos para bañarme y me daban la comida en una especie de plato hondo colorado que yo hubiera cambiado gustoso por un puré de tomates podridos. En la casa también vivía una tortuga que no saludaba a nadie y un perro con el que nos hicimos amigos. Crecí crecí, crecí sintiéndome chancho de otro chiquero pero me acostumbré a todo y era feliz. Ni siquiera pensaba en el hecho de por qué mi madre me querría comer? Es más, no desarrollé ningún complejo de relación con lo femenino y me enamoré sin problemas de Raquel, la maestra de inglés de la nena de la casa. Siempre traía de regalo, restos de su almuerzo y me dejaba salir a oler con el perro, mientras duraba la clase. Pero la felicidad no permanece y cuando ya estaba completamente adaptado a ser un chancho Pérez, fue la misma Raquel la que me devolvió a la chacra de Rossato, porque la familia me quería comer!. Ahora todo comienza otra vez, supero el asco que me da el barro y engullo todo lo que encuentro a mi alrededor. Comprendí que no son los sentimientos sino la comida, lo que nos traslada de un lugar a otro hasta que llegue el fin.

* En Menta, Ediciones Orillera. 2009

sábado 5 de diciembre de 2009

El arte de lo posible

Tomás y Victoria no se casaron por iglesia.
- “Pero se quieren y son buenos”- justifica la suegra todo el tiempo.
Ella trabaja y él está desocupado.
Tomás y Victoria cambian roles, inventan, hacen un guiso enorme para invitar amigos. A veces van al cine, hacen el amor sobre una mesa y juegan. Tomás escribe un diario como si fuera marinero, ella se ríe o llora.
Un fin de semana se fueron de viaje; otro, ella lo echó y hasta el jueves no volvieron a estar juntos.
- “Pero se quieren y son buenos”- justifica la madre todo el tiempo.
Tomás manejó un taxi por tres meses mientras Victoria buscaba nuevo empleo. Pintaron el comedor, escuchan jazz y cuidan dos plantas de tomate guachas, en un terreno baldío a media cuadra.
Por ahora no van a tener hijos. Igual ella teje una manta, con la mismas agujas-antena con las que ven televisión, y él construye una cuna de madera.
Van lento.
Hay momentos en que se odian mutua y profundamente. Otros, no.
De común acuerdo, marcan los días en el calendario. Cuando son felices encierran el número con un círculo rojo.
Y no viene nada mal septiembre.
-“Porque se quieren y son buenos”- justifica la sociedad. Todo el tiempo.

jueves 26 de noviembre de 2009

Género



Ella dijo basta y él abrió su paraguas para cubrirla de la lluvia pero no. Ella no. Ella se fue corriendo y mojada. Lloraba, llovía, lloraba. El se puso la capucha de su impermeable y se fue en taxi.
Ella dijo basta basta y él no la llamó (porque ella dijo basta basta) pero ella esperaba su llamado. Lloraba, no la llamaba y lloraba.
Ella dijo basta basta basta y él le devolvió unos tapers en los que solía llevarse algo de comida, alzó su máquina de afeitar del departamento y salió caminando con las manos en los bolsillos. Ella, al borde del colapso, se fue a llorar con las amigas. Lloraba, no la llamaba, llovía, lloraba.
Ella dijo basta, bueno, veamos pero él no podía en ese momento porque estaba jugando al fútboll con los amigos.
Ella todavía tiene los ojitos colorados, él saborea las milanesas que hizo su mamá antes de tomarse unos días de vacaciones. Están tristes, es obvio y no parece, pero se les va a pasar a los dos por igual.

lunes 16 de noviembre de 2009

Cambiar de camino



No le gustó la idea de cambiar de camino a Damián. No. Dos veces por semana viajaba al campo por la ruta de los médanos y cruzaba el valle de los chañares. La frecuencia modulada repetida, los loros y esas vistas siempre iguales, le dan confianza y paz. Azucena también viaja y le trae perfumes del aire que Damián nunca usa; en rigor de la verdad sintáctica, no son del aire sino de los aeropuertos los perfumes, y eso sucede cada vez que ella vuela. Maderas, frutos exóticos, esencias árabes, chinas...aunque él nunca trae nada. Tan fácil, tan fácil volver con un ramo de flores de jarilla o nada más un brote, una copa con aguita del río, las plumas de la perdiz que cruza, el panadero que se deshace con un soplo. Pero lo que no es, no es y ayer, cuando la Compañía le propuso instalarse en Madrid, Azucena decidió que ya era el momento y aceptó. El camino de chañares se cerró y hay que buscar nueva ruta: andá por la que bordea girasoles, no sé, buscá el atajo del sur...bueno, para qué voy a pensar yo- re piensa piensa Azucena- si ya perdí ramito y brote y me voy. Me voy. Se va, se va. Azucena se va.
A Damián no le gusta cambiar de camino pero ya está buscando su ruta lisa y ella, se sabe, está dicho y escrito, irremediablemente, volará;volará porque todas las azafatas van al cielo.


* Todas las azafatas van al cielo. Título del film dirigido por Daniel Burman

jueves 5 de noviembre de 2009

El escritor y el mundo



Sale a caminar para ver lo chiquito del mundo. Mandado a percibir, a succionar lo pequeño - o lo grande- y a reinventar la historia.
Una vecina que acumula otoño con la escoba le provee relato. También dibuja ideas de los barriletes. De los niños; especialmente de ese niñito frágil que saluda, anota.
Al comenzar su recorrido, el escritor observa a un hombre gordo y quieto sentado en una silla de ruedas. Es gordo- no debiera repetir adjetivos el escritor, pero esto es sólo borrador en caminata- es gordo y los ojos tienen brillo de alcohol, de tontera, de nada. Le intriga el pensamiento, la vida; se pregunta qué pasará por la calva cabeza del hombre. Gordo. Quieto. Sentado. ¿Dónde estará? ¿Dónde estará su pensamiento?
Sigue andando, dos adolescentes se besan con las bocas mojadas y las manos en el bolsillo- anota- un perro.
Una hora reloj y regresa. El hombre quieto y gordo está igual. Allí y quieto. El escritor pregunta:
-¿Adónde está, señor? ¿Dónde estará su pensamiento?
-Estoy acá, en el mapa.

sábado 24 de octubre de 2009

Amorchi

La florería del uruguayo Emilio va a cumplir quince años, como una niña bonita. Hace todo ese tiempo que vive de las prímulas, los alelíes y las rosas coloradas. Enfrente del puesto hay un mercado en el que trabaja Xiang, una china flacucha que debe tener 32 ó 35 años. Ninguno de los dos-ni Emilio ni Xiang-son demasiado limpios, ni bellos, ni agradables. Más bien un poco grises, un poco húmedos de humedad ambiente y olor de algas nori y pachuli, que aunque es medio pariente de la menta y viene de la india, se huele en el mercadito chino y en el suéter de Xiang. Ang Ahg. Ahh.
Todas las mañanas se saludan mientras él pulveriza los ramos con agua destilada y sostiene eternamente un mate. De tanto en tanto, salen juntos. Van al cine, comen nachos mexicanos y tienen sexo en la pensión. Ayer, Emilio cruzó a comprar yerba y traviatas con una vara de jacinto (que es tan frágil y se vende menos), entonces Xiang -aunque no es la dueña-le hizo descuento. Sonríen. Ella le extiende el ticket y él, la roza. ( No la rosa y sí la vara de jacinto. Y la roza). Chi chi. Cxhi. Xie. Xie. 谢谢!Xi. Ang. Fin. fin.al. The End.

domingo 11 de octubre de 2009

Sexto sentido


Desde chiquito, Santiago dibujaba mapas.
Sentado en el borde del aljibe, en la chacra de su abuela, les hacía los recorridos a las hormigas con el dedo gordo del pie. Era un área de tierra mojada y esos trazos –convencido Santiago- orientaban.
Rutas, planos de excursión hasta la plaza por caminos distintos, mapamundis locales.
Creció entre álamos y tamariscos, perfectamente centrado por un compás.
La panadería del Cholo era territorio occidental: abundancia, hidratos de carbono y un pan supuestamente para todos y por el que había que pagar.
El oriente era Hortensia. La farmacia de Hortensia, sus jarabes, las hierbas curativas y el olor.
Nunca salió del pueblo Santiago y sin embargo, fue un viajero. Un Cristóbal Colón. Un audaz.
Un conocedor en uso de notable e inusual sentido. El sentido del viento.

* La casa de la abuela, en Vértiz, hoy. La Pampa, Argentina. Allí nací escritora, en esos veranos largos con siestas interminables , entre fresnos y lilas.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Ficciones

El le dijo-como en aquella movie del puente de Brooklyn- : Si te caés, yo voy a estar con los brazos abiertos para sostenerte.
Pero no fue necesario porque ella no se cayó.

El le dijo-como en el poema de Boccanera-: " Tu corazón es una taza diminuta/y es la única taza que precisa dos bocas/y es la única boca que no se vuelca nunca" :
Si tu boca se vuelca, yo voy a estar con los labios abiertos para sostenerte.
Pero no fue necesario porque la boca de ella nunca se derramó.

El le dijo-como dice mi mamá-:Si me necesitás, llamame.
Pero no fue necesario porque ella nunca lo necesitó.

El le dijo -como en el tango de Gardel y Lepera-" A nadie digas/que ya no me quieres."
Pero no fue necesario porque ella nunca lo quiso.

jueves 3 de septiembre de 2009

La llanura en el mar.


Yo también, como la Maga,
junto piedras y tesoros al borde del camino.
Para decir lo cierto,
yo juntaba en el mar,
en la orilla del mar unos huevos de aire,
caracoles con viento, gusanitos, arena;
del pescado,
los huesos,
cosas...
Lo que hago al caminar es traerlos y poner:
pino, pez,
paraíso, cangrejo
caracol, perro muerto
la llanura en el mar.

* Paloma asoma en árbol del camino.

sábado 22 de agosto de 2009

Hagamos un conjuro para encontrar respuestas


Primero sirvo 
cristal de té marrón
en tazas mejicanas;
mirá qué dulce...
pero nada.
¿Las de la abuela?
Son muy finas...
El té golpea
con olas espumosas
los bordes porcelanos
y da un miedo caliente,
rumoroso.
Miremos el vapor:
sube firuleteando caras,
signos,
se retuerce hasta arriba
para nada.

Contame, té,
adónde queda un hueco sin tristeza
cómo se hace tu miel y se reparte
quien traga, sorbo a sorbo, la ternura
y bebe las respuestas.
Cuál es la ceremonia, té, la exacta,
la medida o el punto transparente
en que todo se sabe,
se sabe, té. Se sabe.

* Foto del álbum " Cosas bellas" de Daniela Rodi

jueves 20 de agosto de 2009

Pobre hombre...


Fue y vino. Vuelve. Va. Violeta tiene una sonrisa tímida y los ojos muy muy muy negros. Soledad es blanca toda. Y él, que no puede decidir. No. Fue, se casó con Violeta allá por el verano y tuvieron un hijo varón y una gata siamesa. Trabajo de oficina, mate, un beso cada vez más tenue. A la gata el mundo le resbala y a Violeta no tanto, pero casi. Ya son siete años y unos meses, dos mudanzas, el crédito del Banco, un plan de vacaciones a Montevideo...pero él piensa en Soledad. Desnuda es blanca y su mano (la de él) se dibuja en contraste cuando sube. Le gusta desprender su vestido (el de ella) y que caiga, que caigan. Va, Soledad cultiva arándanos y trabaja de actriz en un teatro under. No tiene hijos, no tiene gata, no tiene problemas en que él vaya y vuelva y venga o fue. Violeta canta fados cuando pasa el plumero y Soledad actúa de Medea. Tienen el pelo largo. Tienen mejillas rojas. Tienen ombligos suaves....Cada una, la blanca, la morena, viven su mundo calmas como la calma chicha, pero él no puede decidir.

martes 4 de agosto de 2009

La torta de cumpleaños


La familia de Tatá siempre tuvo panadería. El primero en empezar fue el abuelo Simón . De esa etapa, lo más rico eran las galletas. Lo más rico y lo que más se vendía, porque en el pueblo todos facturaban chorizos y no había mejor combinación : chorizo y galleta. Después vinieron las trinchas, un pan como de mariposas gordas en donde las alas, venían a ser unas migas crocantes, perfectas para comer con manteca y azúcar. Así se sucedieron los panes y las generaciones. Galleta, trincha, flauta y flautín, las variantes con dulce y pionono de seis huevos, bizcochuelo de ocho , amén. La familia de Tatá fue leudando con harina cuatro ceros y  cada uno agregó gregó Gregorio. Esencia de vainilla, grasa de peya o  sésamo según, según sin so sobre trás. Según. Según la clientela y el molino proveedor. Canela, pan y agua hasta que llegamos a Tatá, la menor de la casa que hoy cumple años. Hoy, que la panadería se fundió y de los chorizos con galleta no nos queda ni el hilo, Tatina tí Tatá va a soplar tres velitas sobre una torta que hice yo. Que hice qué me importa que no soy panadera ni familia ni nada, hice una torta redondita ita ita, que tiene transparencia, caramelo, chocolate marrón, dulce de flores, un  volado de perla, animales, dos nubes y un sol, cuatro estrellas de almíbar con nueces mariposa y  hojas de menta silvestre y tomá. Que los cumplas feliz muy muy , con todo mi corazón.

viernes 31 de julio de 2009

La evolución de los ruleros


Ella Manos de Tijera, no tiene ruleros en la peluquería. Esta observación atenta y confirmada luego de estar tiñendo raíces una vez, tiñendo raíces segunda vez, tiñendo raíces tercera vez y así sucesivamente ya que en la cabeza de las señoras de más de treinta? no crecen hojas sino raíces; esta observación atenta y confirmada me llevó a desarrollar una exhaustiva investigación. Ja. Investigación que no voy a explicitar en esta historia debido a que corresponde al campo de la ciencia y mi (yo) dedicarse (me) al lenguaje y a la literatura. Minúscula. La ciencia y la literatura no se parecen. Con una verdad de la primera cambia de opinión la humanidad en pocos minutos. Con miles de palabras de la segunda, anque bellas, anque veinte canciones de amor y un Cortázar deseperado, anque Pessoa y Arlt o Capote más Benedetti por otra vez miles de palabras, no cambian los Hombres. Ergo. La cultura es retardataria y los ruleros evolucionan.
Así estamos. Embadurnadas con henna, extendidas con pelo verdadero, enruladas a pinza caliente o planchadas de calor. Asi estamos, bellas bellos bellas sin bigudí ni toca con rueda de camión o rulerito de abrojo. Asi evoluciona la humanidad ( y el rulero) gracias a la ciencia. Gracias.

Continuará…

viernes 17 de julio de 2009

Caballito, tres cuatro ocho (*)



Roque, el viudo de la calle cortada en Caballito, tiene un salón de tango. “ Dos por tres” se llama, pero está claro, se enseña dos por cuatro. Su mujer Clara se murió barriendo la vereda. Plop. Que no te lo creas pero así fue, con los pies llenos de rocío y la escoba en su mano derechachachau! Clarita.
De tanta soledad de tantos años, Roque pensó que cada tanto, dos por tres, dos por cuatro, dos y dos …podía estar bien bailarse un tango. Una cosa trae la otra la otra que así que va se puso con el machimbre, los espejos y se vino la milonga.
La calle ahora es arteria y en la esquina cortada se pueden leer los horarios pegados en el blindex.
El día de la inauguración, Roque se puso el traje negro de cuando bautizaron a su sobrino Jorge, aquella corbata roja que le gustaba a Clara y las últimas ballenitas porque parece que no se fabrican más?

El mismo día de la inauguración:
- Pintón el viudo.
- Es viudo?
- Si claro , es viudo hace tiempo ya
- No lo había visto antes.
- Yo lo ví primero.
- Y yo
- Mirá que bien planchada la camisa
- Lindo
- Guapo
- Buennaaas noche, damas.

Mujeres solitarias rodearónle muy rápido para ofrecerle cortes y quebradas. María la del barrio, Malena, la Morocha del patio, Betty…
Y el hombre le hizo. Le hizo dos por cuatro a todas. Y a más. Y le hizo y le hace desde entonces, de martes a domingos de 15 a 22hs.

(*) A media luz. Donato-Lenzi

martes 14 de julio de 2009

Matridemonio


Muchacha todos los días, a la misma hora, en esa estación.
En esa estación, hombre todas las horas de los mismos días.
- "Holas".
Se casaron y él fue a vivir debajo de su paraguas.
-¿Y por qué abierto si no llueve?
- Porque sí.
- "Chau".
-"Chau".

Hombre conservador y muchacha mojada. ¿Quién va a cuidar a los chicos? .

* Imagen de web

jueves 9 de julio de 2009

Jueves de cine


Una de tiros
(a Juan Pablo Feinmann, por el regalo de tanta fantasía cinematográfica)

La madre divorciada desde hacía tres años, cría a tres hijos pequeños.
María Elena trabaja en un estudio, pega plantillas de mocasines para un comercio, cose para afuera en los ratos libres. Cocina, lava y limpia los sábados; asiste a las reuniones escolares...
Juan de seis, Marcela de cuatro y Gastón de tres.
Los domingos va a la plaza.
Esa tarde, un amigo la invitó al cine. Y el padre de las criaturas que no puede los lunes, ni puede los martes, ni puede los miércoles, ni puede los viernes, ni el sábado ni el domingo, esa tarde, que era jueves y era una película, tuvo que poder cuidar a los niños. Fácil: comidos, bebidos, jugados, había que buscarlos a la salida del jardín y esperar.
La madre divorciada vió con su amigo una vieja de cowboys, muchos tiros... no gran cosa, pero hacía tanto que no iba al cine!!!.
Llegó a casa a las 6 hs. en punto y estaba la Seño de la Salita roja con los tres.
Chicos: - "Papá no vino"
María Elena :-" Esperen aquí".
La madre divorciada desde hacía tres años montó en pelo el caballo, cruzó las balas en cruz y quitó la traba al rifle. Al galope, con el sombrero para atrás, llegó al rancho de su ex marido. Pateó la puerta con el taco de su bota izquierda y entró de un sólo salto. Allí estaba, tendido en el sofá, rodeado de cervezas y mujeres. Lo enfrentó haciendo puntería, se corrió el sudor con el puño derecho y disparó, disparó, disparó, disparó...

The End

Fin


lunes 6 de julio de 2009

Primer premio ( cuento) Certamen Orillera 2009

Los resultados del certamen y las obras que participaron en www.certamenorillera2009.blogspot.com
Paula & Paula

Por Germán Bodrio 

No me dejaban en paz. Hacía media hora que había recibido el e-mail y no encontraba el modo. Sonaba el interno, venían por comprobantes del siglo pasado, o revoloteaban a mis espaldas, buscando desvíos, conversaciones que los alejaran de sus escritorios, condenándome al ejercicio, al calambre de maximizar y minimizar ventanas, todo el tiempo.

(...)

* El texto completo en www.certamenorillera2009.blogspot.com 


sábado 4 de julio de 2009

El arte de lo posible

Tomás y Victoria no se casaron por iglesia.
- “Pero se quieren y son buenos”- justifica la suegra todo el tiempo.
Ella trabaja y él está desocupado.
Tomás y Victoria cambian roles, inventan, hacen un guiso enorme para invitar amigos. A veces van al cine, hacen el amor sobre una mesa y juegan. Tomás escribe un diario como si fuera marinero, ella se ríe o llora.
Un fin de semana se fueron de viaje; otro, ella lo echó y hasta el jueves no volvieron a estar juntos.
-“Pero se quieren y son buenos”- justifica la madre todo el tiempo.
Tomás manejó un taxi por tres meses mientras Victoria buscaba nuevo empleo. Pintaron el comedor, escuchan jazz y cuidan dos plantas de tomate guachas, en un terreno baldío a media cuadra.
Por ahora no van a tener hijos. Igual ella teje una manta, con la mismas agujas-antena con las que ven televisión, y él construye una cuna de madera.
Van lento.
Hay momentos en que se odian mutua y profundamente. Otros, no.
De común acuerdo, marcan los días en el calendario. Cuando son felices encierran el número con un círculo rojo.
Y no viene nada mal septiembre.
-“Porque se quieren y son buenos”- justifica la sociedad. Todo el tiempo.

* En la foto, una planta guacha de tomate