
Primero sirvo
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* Literatura infantil y juvenil



La familia de Tatá siempre tuvo panadería. El primero en empezar fue el abuelo Simón . De esa etapa, lo más rico eran las galletas. Lo más rico y lo que más se vendía, porque en el pueblo todos facturaban chorizos y no había mejor combinación : chorizo y galleta. Después vinieron las trinchas, un pan como de mariposas gordas en donde las alas, venían a ser unas migas crocantes, perfectas para comer con manteca y azúcar. Así se sucedieron los panes y las generaciones. Galleta, trincha, flauta y flautín, las variantes con dulce y pionono de seis huevos, bizcochuelo de ocho , amén. La familia de Tatá fue leudando con harina cuatro ceros y cada uno agregó gregó Gregorio. Esencia de vainilla, grasa de peya o sésamo según, según sin so sobre trás. Según. Según la clientela y el molino proveedor. Canela, pan y agua hasta que llegamos a Tatá, la menor de la casa que hoy cumple años. Hoy, que la panadería se fundió y de los chorizos con galleta no nos queda ni el hilo, Tatina tí Tatá va a soplar tres velitas sobre una torta que hice yo. Que hice qué me importa que no soy panadera ni familia ni nada, hice una torta redondita ita ita, que tiene transparencia, caramelo, chocolate marrón, dulce de flores, un volado de perla, animales, dos nubes y un sol, cuatro estrellas de almíbar con nueces mariposa y hojas de menta silvestre y tomá. Que los cumplas feliz muy muy , con todo mi corazón.




Por Germán Bodrio
No me dejaban en paz. Hacía media hora que había recibido el e-mail y no encontraba el modo. Sonaba el interno, venían por comprobantes del siglo pasado, o revoloteaban a mis espaldas, buscando desvíos, conversaciones que los alejaran de sus escritorios, condenándome al ejercicio, al calambre de maximizar y minimizar ventanas, todo el tiempo.
(...)
* El texto completo en www.certamenorillera2009.blogspot.com




*Foto de Negra María, mermelada de arándanos , mascota de www.losyurumies.blogspot.com

Era un pulmón en el cuerpo de José, albañil y bailantero.
¡Cómo se inflaba ese pulmón al ritmo del cuarteto!.
Y a la misma bailanta fue Leticia una vez. Con las amigas. Pero nunca supieron el uno del otro. A ella más bien le gustaba la cumbia aunque ahora está escuchando reggaeton.
El pulmón de José subía a los andamios, andaba en bicicleta y paseaba con los perros el domingo. Los de Leticia- los pulmones-no los perros, sufrían fragilidad y desmesura. Es que Leticia había aprendido a besar con las películas, esos besos de Loren con Marcello, esos besos con aire y con llovizna. Y un día en que no se supo que iba a pasar lo que no sé si tenía que pasar, pasó. Los pulmones, en vez de cuatro, dos y la vida de Leticia se fue andando con aquella bicicleta que fuera de José. O en su pulmón, no sé. No sé y no me interesa (de quién y cómo era donante donador donareme donativo positivo cero erre ache i bla bla); eso es historia clínica. Lo bueno es que la vida ganó lejos y tanto aire José está esté, lo sé, besando en technicolor desde boca Leticia.
* Imagen de web

















* Foto Daniel Elías.

